Alejandra Serrano Pavón, abogada ambientalista y coordinadora de la oficina del sureste del Centro Mexicano de Derecho Ambiental (CEMDA), Cancún, Quintana Roo.

CEMDA es una organización con sede en la ciudad de México y en otras cuatro regiones del país. Sus integrantes han recibido intimidaciones y hostigamientos por su oposición a varios proyectos de desarrollo que afectan el medio ambiente, los recursos naturales y las comunidades locales. El CEMDA denunció violaciones a los procesos de evaluación ambiental en el proyecto comercial chino Dragon Mart, en Cancún. Alejandra Serrano vio afectada su seguridad por este caso.

 

Trabajo desde hace catorce años en el Centro Mexicano de Derecho Ambiental (CEMDA), en la oficina regional situada en Cancún. Tenemos programas que velan por la defensa del medio ambiente sano; que van desde incidir en la política pública a través del litigio —casos en que se identifiquen a las autoridades violando este derecho—, hasta la incidencia en toma de decisiones continuas.

Entré a estudiar derecho buscando justicia, pero en las diversas áreas que trabajé (civil, penal, laboral) me enfrenté a la corrupción y viví una crisis vocacional que superé hasta que un amigo de la familia me mostró el derecho ambiental, así llegué a CEMDA, sin saber nada y con ganas de aprender.

A veces, los ambientalistas parecen estar distanciados de los derechos humanos pero, no protegemos sólo al árbol, también a la parte humana. Entendiendo lo que vive la gente, conforme te involucras en los casos entendí la magnitud del riesgo. Por ejemplo, comenzamos a trabajar en Orizaba, Veracruz, una empresa había hecho explosión, trabajaban con el residuo químico sin protección, las esposas iban a comer con ellos, lavaban la ropa con el agua contaminada; la consecuencia fue que los niños nacían con deformaciones y muchas veces no habían niños de siete años ya habían sufrido nueve operaciones, la familia no quiso demandar por miedo a dejar de recibir apoyo de parte del seguro.

Exige a las autoridades que actúen

para que México deje de ser uno de los países más peligrosos del mundo para las personas defensoras de derechos humanos.

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Comencé a sentirme vulnerable de manera personal al iniciar con el caso Dragon Mart, hay muchos personajes involucrados, muchos intereses difusos que involucran a una empresa extranjera y al gobierno local. La corrupción se convirtió en una amenaza que no tenía un rostro claro, no sabía de quién tenía que cuidarme cuando hacía algún viaje laboral. Mi vida personal, mi entorno, fueron afectados. Comencé a vivir desde incidentes en carretera, causados por personas que destruían partes esenciales para el funcionamiento de mi coche. Podía sentirlos cerca de mi casa. de mi espacio. Después de un foro que organizamos en el Senado sobre Dragon Mart, llegué a casa y encontré el gas abierto.

El problema no es transparentar, dar información, exigir al gobierno, el gran problema inicia cuando interfieres con un negocio y, en éste, es uno muy grande. Se trata de un desarrollo que se pretende construir a veinte kilómetros del aeropuerto de Cancún con un centro comercial de 3 mil 500 locales. Fue anunciado como un proyecto del gobierno local de Quintana Roo y cien inversionistas extranjeros. Busca ser el mayor centro de distribución de productos chinos en México, acompañado de un desarrollo habitacional.

Ambientalmente hay un impacto alto, porque está muy cerca del parque marino Arrecife de Puerto Morelos, un área nacional protegida y selvática. Cuando inicié en este caso, tuvimos que hacer la consulta pública conforme a derecho, como establece la ley; el gobierno nos la negó. Como respuesta, nosotros organizamos un foro y el representante legal de Dragon Mart envió una carta donde me solicitó que me retractara antes de proceder legalmente. Ahí comenzó la retahíla de amenazas veladas y hostigamiento.

Tenemos que seguir avanzando, lo peor, es que nadie sabe lo qué está pasando. Yo no voy a dejar de hacer mi trabajo. Si tuviéramos un gobierno responsable que aplicara la ley, no tendría tanta carga la sociedad civil, pero mientras eso sucede, nosotros tenemos una gran responsabilidad.

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