José Antonio Lara Duque, abogado y coordinador general del Centro de Derechos Humanos Zeferino Ladrillero (CDHZL), Nicolás Romero, Estado de México.

Antonio Lara acompaña luchas de pueblos indígenas que protegen sus culturas, tierras y recursos naturales en el Estado de México. En 2011, fue detenido por autoridades estatales por defender los derechos colectivos de la comunidad del Predio Guadalupe. Las autoridades locales amenazan con detenerlo por un delito grave y fabricado si continúa con su trabajo como defensor.

“Mi nombre es José Antonio Lara y soy coordinador general del Centro de Derechos Humanos Zeferino Ladrillero. El antecedente del Centro es la Alianza Única del Valle, que en los años 90 buscaba la reivindicación de la vivienda digna para el municipio de Atizapán de Zaragoza en el Estado de México. Debido a esta labor, mi padre Basilio Lara y otros 18 compañeros fueron apresados injustamente. Durante su encierro, yo tenía la posibilidad de entrar a ver a mi padre; los demás compañeros, también presos, me entregaban cartas, escritos y manifiestos que yo entregaba a la Alianza y a sus familiares.

Con la fundación del Centro en 2012, fortalecimos el aspecto de defensa jurídica de la organización social. El trabajo se enfoca a la protección de los territorios del Estado de México, nos abocamos a la defensa y acompañamiento integral en materia de derechos humanos de pueblos originarios, pueblos indígenas y pueblos campesinos que salvaguardan su tierra, territorio y recursos naturales. Nuestra lucha es constante, sin embargo, los abusos y corrupción por parte de las autoridades nos vuelven blanco fácil. La voracidad de los gobiernos que venden los bosques y arrebatan sus territorios a las comunidades para construir complejos habitacionales, destruye los espacios naturales y asesina tradiciones milenarias.

Exige a las autoridades que actúen

para que México deje de ser uno de los países más peligrosos del mundo para las personas defensoras de derechos humanos.

¡Alza la Voz!

En un operativo ilegal efectuado por el gobierno del estado a través de un grupo de choque de alrededor 200 personas ─identificados entre ellos por una pulsera fluorescente en su muñeca izquierda─ atacaron durante la madrugada a 1000 familias que estaban en la lucha por la vivienda. Parte de la intención del ataque era detener a los activistas que estábamos denunciando públicamente la falta de acción por parte del Estado.

Esa fue la primera de tres detenciones que he vivido. Al día de hoy he enfrentado seis denuncias penales en mi contra, que van desde delitos como usurpación de profesiones hasta el delito grave de fraccionadores clandestinos, pasando por ataques a medios de comunicación, motín y desobediencia a particulares. A veces siento temor de que políticos corruptos recurran a la construcción falsa de delito en mi contra, para meterme preso.

El aprendizaje que he adquirido, la solidaridad de las personas defensoras y los logros que hemos alcanzado, me han hecho entender que, pese a todo, existe todavía un grupo de gente que es capaz de pensar en las demás personas”.

¡Ayúdanos a esparcir la voz!

¡Conoce la historia detrás de un defensor/a!