Nadín Reyes Maldonado, fundadora y coordinadora del Comité de Familiares de Detenidos Desaparecidos Hasta Encontrarlos, México, D.F.

Nadín Reyes es hija de Edmundo Reyes Amaya, víctima de desaparición forzada en 2007 en Oaxaca. Motivo por el que fundó el Comité Hasta Encontrarlos. Ha alertado sobre éste y muchos otros casos de desaparición forzada en México. Durante sus investigaciones, la defensora tuvo que enfrentar simulación y engaño por parte de las autoridades que no querían investigar las desapariciones. También ha sufrido seguimiento y robo.

 

 

“Mi nombre es Nadín Reyes Maldonado, pertenezco al Comité de Familiares de Detenidos Desaparecidos Hasta Encontrarlos. El Comité lo conformamos personas de familiares desaparecidos, nuestro trabajo consiste en acompañar a los familiares de éstas víctimas. En 2007 mi padre fue víctima de desaparición forzada, desde entonces trabajo en la defensa de derechos, investigando el caso de mi padre así como ayudando a otras personas que se encuentran en esa misma situación. Mi papá es comerciante, junto con mi mamá tenía una tienda de abarrotes. Al parecer, también, de manera clandestina, pertenecía a un grupo armado. Nuestra familia no sabía de su militancia en ese grupo, asociación que de alguna manera orilló a que lo desaparecieran.”

Exige a las autoridades que actúen

para que México deje de ser uno de los países más peligrosos del mundo para las personas defensoras de derechos humanos.

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Mi padre, Edmundo Reyes Amaya, junto con otro compañero suyo, fue desaparecido como parte de un operativo en el centro histórico de Oaxaca el 25 de mayo del 2007. Días más tarde, fue entregado al ejército y desde entonces, no se sabe nada de ellos. Fue hasta agosto, cuando recibimos una denuncia anónima asegurando haberlo visto en el campo militar número uno en la Ciudad de México. Esto fue lo último que supimos. El 4 de junio, nos enteramos de su situación por un comunicado del grupo al que pertenecía. Fue entonces, cuando comencé a buscar apoyo para que me acompañaran a visitar diferentes centros de detención. En julio de ese mismo año, la hermana del compañero de mi papá y yo, decidimos formar el Comité. Antes de su desaparición, me dedicaba a dar clases, ya que soy pedagoga.

Comenzamos apoyando la investigación documentando los casos, sin embargo, por eventos de hostigamiento en Oaxaca decidí transladarme a la Ciudad de México. Los años más graves de hostigamiento hacia mi y mi familia se dieron en 2007 y 2008, cuando presentamos denuncias en la Procuraduría y ante instancias internacionales. Cuando organizábamos alguna actividad, por ejemplo un foro o alguna denuncia ante los medios, siempre había vigilancia y en algunas ocasiones, hubo persecución directa. En Oaxaca amenazaron de muerte a nuestros abogados para que abandonaran nuestros casos.

 

Comenzamos apoyando la investigación documentando los casos, sin embargo, por eventos de hostigamiento en Oaxaca decidí transladarme a la Ciudad de México. Los años más graves de hostigamiento hacia mi y mi familia se dieron en 2007 y 2008, cuando presentamos denuncias en la Procuraduría y ante instancias internacionales. Cuando organizábamos alguna actividad, por ejemplo un foro o alguna denuncia ante los medios, siempre había vigilancia y en algunas ocasiones, hubo persecución directa. En Oaxaca amenazaron de muerte a nuestros abogados para que abandonaran nuestros casos.

 

 

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